La Segunda - Andrés Nazarala R.
El puñado de megaproducciones que han aterrizado en nuestra cartelera durante el último tiempo ha generado un caluroso debate en torno al rol del cine de entretención (en el blog de La Segunda, sin ir más lejos), dividiendo al público entre los que simplemente se entregan a la experiencia sin cuestionamientos y los que, por otro lado, buscan algo más. La postura sensata apunta a que el asunto no debiera ir en función de la “profundidad” de cada entrega sino que en la originalidad y las formas que se emplean para involucrar al espectador; empresa en la que Hitchcock sigue siendo el rey gracias a una asombrosa lista de filmes que siempre estuvieron destinados a ser productos de consumo masivo.
El preámbulo sirve para entender que, pese a los recursos tecnológicos y los estímulos sensoriales, no hay que olvidarse de una buena historia. El departamento de efectos especiales nunca debiera imponerse por sobre la oficina de guiones (pasó con “2012”, sin ir más lejos) ya Leer más El puñado de megaproducciones que han aterrizado en nuestra cartelera durante el último tiempo ha generado un caluroso debate en torno al rol del cine de entretención (en el blog de La Segunda, sin ir más lejos), dividiendo al público entre los que simplemente se entregan a la experiencia sin cuestionamientos y los que, por otro lado, buscan algo más. La postura sensata apunta a que el asunto no debiera ir en función de la “profundidad” de cada entrega sino que en la originalidad y las formas que se emplean para involucrar al espectador; empresa en la que Hitchcock sigue siendo el rey gracias a una asombrosa lista de filmes que siempre estuvieron destinados a ser productos de consumo masivo.
El preámbulo sirve para entender que, pese a los recursos tecnológicos y los estímulos sensoriales, no hay que olvidarse de una buena historia. El departamento de efectos especiales nunca debiera imponerse por sobre la oficina de guiones (pasó con “2012”, sin ir más lejos) ya que este vicio ha transformado al cine en “videojuegos en pantalla grande”, como opinó el director de fotografía Gordon Willis (“El padrino”, “Manhattan”) en una entrevista reciente.
Sin dejar de ser un videojuego en pantalla —uno de factura asombrosa, eso sí—, “AVATAR” ofrece una buena historia que se desarrolla con soltura sobre una premisa ingeniosa. Pudo haber sido el despliegue vacío de efectos y clichés de turno (lo que le generaría a Fox los mismos dividendos), pero James Cameron no permitió que esto ocurriera.
La similitud del relato con la historia reciente no es accidental: Los norteamericanos se instalan en la luna de Pandora con el fin de obtener un mineral llamado Unobtainium (capaz de mejorar la decadencia de la Tierra) y emplean la violencia para imponerse por sobre los lugareños, conocidos como los Na’vi. En una escena, el coronel Miles Quaritch llega incluso a afirmar públicamente que “combatiremos el terror con el terror”, frase que remite irónicamente a la política estadounidense en Iraq.
Los que no están conformes con el trato son los que ponen a prueba el Proyecto Avatar, un sistema hecho para introducirse en la comunidad sin sufrir las inclemencias atmosféricas de Pandora: el uso de cuerpos alienígenas diseñados genéticamente y manejados desde cámaras aislantes instaladas en la base.
Jake, un ex infante de marina inválido, se introducirá —mediante su avatar, claro está— en la sociedad del nuevo planeta, se encariñará con la raza autóctona y llegará a vivir un romance con una altísima “chica” azul que, como todos los Na’vi, tiene cola. El afecto que llega a sentir por esta gente lo llevará a rebelarse en contra de los suyos.
Con esta premisa, James Cameron logra cocinar una de las historias de amor más excéntricas del último tiempo y, de paso, como en todo clásico de ciencia-ficción (“El planeta de los simios”, “La guerra de los mundos”), denuncia la ambición, codicia e ignorancia de la especie humana.
Si su universo atrae es porque el director ha invertido ingenio y tiempo en la configuración de una flora y fauna propia, tal como George Lucas lo hizo en “Star wars”. Pájaros gigantes, plantas exóticas, mitología extraterrestre, ceremonias, costumbres e incluso inventos que, en plan “davinciano”, podrían inspirar a alguna compañía fabricante (los aviones parecen tener cierta lógica aerodinámica), componen la imaginería de un Cameron más psicotrópico que nunca.
Tanto exotismo singular dificulta el ingreso a la película en los primeros minutos, es verdad, pero la producción va agarrando vuelo y encuentra su punto álgido en una larga batalla final que tiene como enemigo implacable a Quaritch, siniestro por ser tan racional, humano y reconocible.
Si algo le juega en contra al realizador es la misma grandilocuencia que justifica sus logros; el concepto de “más es mejor” que arruina la integridad de muchos blockbusters. “Avatar” debió haber sido más corta, sin tanta escena innecesaria incluida para lucir el presupuesto (500 millones de dólares, un récord). Pero siempre será así con Cameron, un cineasta que, si bien nunca cambiará el curso del cine (como quisiera), es capaz de ofrecer filmes de entretención que dan un paso adelante. Y eso, entre tanta falta de ingenio, se agradece.
IDEAL PARA: Los que estaban esperando las 98 copias que llegaron a Chile (13 en 3D).
Fuente: La Segunda - Andrés Nazarala R. La factoría - Rafael Caro
Esta crítica no tiene spoilers, así es que pueden leer con confianza.
Muchos de nosotros hemos seguido las expectativas que se han ido generando a lo largo de los años sobre el proyecto que finalmente James Cameron estrenará durante esta semana. ‘Avatar‘ de a poco se fue tomando todas las noticias de medios especializados, quienes comenzaron a seguir lo que en algún momento comenzó a llamarse una revolución para la técnica del 3D en el séptimo arte, y aún mas, una revolución para el cine en general. Un trabajo que le llevó al realizador canadiense mas de 10 de un largo proceso de gestación, desde el mas mínimo detalle en el mundo que crea a su alrededor, como también en perfeccionar una técnica para el cine que hasta hace un par de años ni se soñaba, y que hoy nos convoca a una experiencia total en el cine. Una película que hay que ver en 3D no solo para disfrutarla, sino que es la única real forma de pararse frente al proyecto de Cameron, y poder comprender to Leer más Esta crítica no tiene spoilers, así es que pueden leer con confianza.
Muchos de nosotros hemos seguido las expectativas que se han ido generando a lo largo de los años sobre el proyecto que finalmente James Cameron estrenará durante esta semana. ‘Avatar‘ de a poco se fue tomando todas las noticias de medios especializados, quienes comenzaron a seguir lo que en algún momento comenzó a llamarse una revolución para la técnica del 3D en el séptimo arte, y aún mas, una revolución para el cine en general. Un trabajo que le llevó al realizador canadiense mas de 10 de un largo proceso de gestación, desde el mas mínimo detalle en el mundo que crea a su alrededor, como también en perfeccionar una técnica para el cine que hasta hace un par de años ni se soñaba, y que hoy nos convoca a una experiencia total en el cine. Una película que hay que ver en 3D no solo para disfrutarla, sino que es la única real forma de pararse frente al proyecto de Cameron, y poder comprender todos los largos años que le tomó a una larga producción poder plasmar la idea tan completa frente a la pantalla. Quizás no sea aquella revolución que tan extrañamente nos poníamos en mente para un cambio total para el cine, pero es uno de los pasos hacía una nueva forma de enfrentar todas las sensaciones y sobre todo la forma de involucrarnos con una historia. El 3D fue hecho para ‘Avatar’, y de aquí en adelante.
Como lo dijimos en muchas oportunidades, la campaña de promoción que la Fox había puesto para lanzar de forma mundial ‘Avatar’ fue colosal. Como aquellas campañas que de a poco vamos entendiendo que son seguidas de películas que a final de cuentas no cumplen con las expectativas, y nos dejan con sabor amargo y un vacío sorprendente. Felizmente ‘Avatar’ cumple, y hace mucho mas que eso, pues junto a ser una película de mas de 2 horas media de escenas que demuestran el trabajo en cada fotograma de años de elaboración, nos logra contar una historia aunque simple, es conmovedora hasta su punto mas básico. Este es uno de aquellos estrenos que quieres seguir viendo, una y otra vez y seguir sorprendiendote y gritando de emoción en sus épicas escenas.
‘Avatar‘ y el mundo donde todo esto ocurre, Pandora, es un lugar tan irreal y sorprendente que parece no ser posible solo con palabras describirlo tan bien como lo pueden hacer las imágenes que el director ha hecho. He ahí las razones para que se tomara mas de 14 años en preparar el terreno en la industria del cine para entregar su proyecto mas ambicioso a sus seguidores. Aquellos que ya antes lo idolatraba por ‘Alien’, ‘Terminator’ o ‘Titanic’, y que ahora encontrarán en esta un nuevo nivel para sorprenderse y pensar que es lo que se podrá hacer en el futuro. Para comprobar esto nada mas hay que pensar en cuantas salas 3D existían hace un par de años atrás, y lo necesarias que son ahora para hacer exitosa a esta cinta que ha costado, solo en producción de la películas (sin pasar por la publicidad) poco mas de $400 millones de dólares. La revolución está ahí.
La historia nos lleva a Pandora, una luna a la que llega el ex-marine y ahora minusválido Jake Sully (Sam Worthington) tras la muerte de su hermano, reclutado para que continúe su labor científica trabajando para llegar a un mutuo acuerdo que ayudara tanto a los humanos como los aborígenes del planeta, los Na’vi. Las razones para que los humanos estén ahí es que en este futuro hemos destruido nuestro planeta tierra, y encontramos en Pandora un mineral tan poderoso que se decidió explotarlo por completo, asunto que tiene en constante enfrentamiento a los humanos contra los originarios del planeta. En un principio su papel ahí será mezclarse con los nativos, utilizando un híbrido humano/aborigen llamado Avatar al que maneja gracias a una conexión mental, aprendiendo de sus costumbres y modo de vida, para así aprovechar esta información y utilizarla para llevar a cabo la misión de seguir explotando el tan preciado mineral. Sin embargo pronto Jake se encontrará entre dos mundos tan distintos, con los humanos dándole la oportunidad de volver a servir, y los Na’vi quienes le mostrarán toda una nueva vida.
La experiencia de vivir ‘Avatar’ en 3D pasa por muchos aspectos que la hacen una cinta tan especial. En primer lugar, es necesario que lleguemos a identificar a Pandora como un mundo existente, real y tan poderoso como se intenta exponer. Para esto Cameron da rienda suelta a efectos digitales sorprendentes, que pasan mas allá de ser elementos de un mundo totalmente fantástico, hasta ser una brillante y a la vez desconocida realidad que al final de la proyección pareciera que hemos visitado. Pandora es enorme en todos los sentidos, su flora y fauna es un peligro latente para los humanos que viven en el lugar dentro de una pequeña colonia, y que solo se aventuran a lo salvaje por medio de los Avatars, o bien los poderosos trajes AMP, los que son una especie de exotraje robotico genialmente diseñado. En cada secuencia se puede descubrir lo exótico del lugar, ya sea viendo la amplia gama de animales e insectos que se crearon especialmente pensando para el 3D, así también como la vegetación que en cada minuto nos da un espectáculo de luces y brillos que ya se nos había adelantado algo en el ‘Avatar Day’, con esa escena entre el Avatar de Jake y Neytiri en la noche dentro del bosque.
Pero una cinta no pueden ser solo imágenes, y muy por el contrario de lo que yo esperaba, ‘Avatar’ tiene una historia bien solida de fondo. No les voy a adelantar mucho pues creo que es necesario verla por completo y disfrutar de la premisa muy interesante. Sólo diré que la importancia de lo autóctono en la cinta es fundamental, y ahí es donde mas se nota el largo trabajo en la creación de una historia que se ve fundada en un mundo que pareciera existiese de verdad. Pandora es rica en leyendas, mitología, y de forma especial como todo está interconectado sin perder ningún tipo de sentido. Dentro de ellos la atención principal se encuentra en los Na’vi, la raza originaria del planeta, que sorprende por su complejidad emocional. En ellos se nota un trabajo en reintentar muchas de las reacciones a las emociones humanas para hacerlas algo totalmente ajeno a nosotros, entregándonos momentos de sentimientos encontrados y encuentros para nosotros confusas.
Lo anterior es acompañado siempre por muy buenos personajes interpretados por una larga lista de estrellas Hollywoodenses. Es cierto que Sam Worthington en el papel principal de Jake Sully es mucho mas interesante cuando está inmerso en su Avatar compartiendo con el resto de los Na’vi mas que como el soldado minusválidos que es en la realidad. Esta falta de personaje humano importante se ve contrarrestada con la gran participación de Sigourney Weaver como la Dr. Grace Augustine, justa, contenida y necesaria se va haciendo durante la historia desde una perspectiva de acompañamiento. Así también Giovanni Ribisi como un inescrupuloso Parker Selfridge. Pero donde está el poder de los personajes humanos es en el Coronel Miles Quaritch, interpretado por Stephen Lang: Un tipo duro, decidido, fuerte y un espectacular estereotipo de soldado Norteamericano que de seguro se va a quedar marcada en la historia del cine por sus continuas frases para el bronce, como por ejemplo “we’ll fight terror with terror“. Tremendo.
‘Avatar’ es una de esas experiencias en el cine que no te pueden contar. Una de aquellas películas que tenemos que ver en el cine sin lugar a dudas para vivir una aventura tremenda, genial, sorprendente. Quizás sería mejor que en este review no les diéramos tantas expectativas para verla, y dejarlos que se hagan su propia opinión luego de volver de Pandora, al regreso de su primer vuelo en su Banshee, pero me es imposible no compartir el asombro. Lo mejor es sentarse en la butaca, ponerse los lentes 3D, y no esperar absolutamente nada para recibir las mejores sorpresas, y llevarse una tremenda sorpresa al ver uno de los finales mas épicos de este año, y quizás de la década.
Fuente: La factoría - Rafael Caro
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